DIETÉTICA
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La dietética china cuenta con miles de años de experiencia, y se basa en el equilibrio y la armonía, así como en el conocimiento directo de la naturaleza individual de los propios alimentos.
A diferencia de la nutrición occidental, la china no habla de la naturaleza bioquímica de cada alimento, sino de un nivel energético donde la clave es el equilibrio, y que supondrá la prioridad a la hora de seleccionar dichos alimentos en función de sus características y de nuestras necesidades.
Todos los alimentos llevan en su interior cualidades inherentes que determinan el efecto que éstos ejercen sobre nuestro cuerpo. La observación y estudio durante siglos ha dado como resultado que la dietética china agrupe los alimentos y sus cualidades en función de su temperatura, sabor, color, etc., relacionándolos por analogía con las teorías del Yin-Yang y de los 5 Elementos (Ver nuestro apartado sobre la Medicina Tradicional China)
Así, según su temperatura, podremos encontrar alimentos fríos, frescos, neutros, tibios y calientes; según su sabor, hallaremos alimentos salados, amargos, dulces, ácidos y picantes; y en función de su color, habrán alimentos negros, blancos, amarillos, verdes y rojos.
La teoría de los 5 Elementos promulga que cada órgano del cuerpo humano puede relacionarse a través de una especie de "resonancia energética" común con las particulares características de cada uno de estos Elementos. Por ejemplo, el Hígado, la Vesícula Biliar, los ojos, las lágrimas, los tendones, la cólera, etc., pertenecen al elemento Madera formando un todo integrado e inseparable que responde al mismo tipo de energía. Asimismo, como teoría que relaciona todas las cosas y fenómenos de la Naturaleza, la lista de correspondencias con cada Elemento es inagotable. De esta manera, el Elemento Madera, también incluye la Primavera, el viento, la temperatura tibia, el sabor ácido, el color verde, etc.
Independientemente de su relación con un órgano determinado según la teoría de los 5 Elementos, las propiedades de cada grupo de alimentos también tendrán un efecto específico según su naturaleza.
Los alimentos fríos y frescos estarán indicados para contrarestar los trastornos de naturaleza caliente, mientras que los tibios y calientes los podremos utilizar contra los signos y síntomas de tipo frío.
El sabor saldo tiene las propiedades de suavizar y disolver; el amargo, seca y dispersa; el dulce, tonifica y equilibra; el ácido es astringente, absorvente y consolidador; y el picante, dispersa, vigoriza y activa la circulación.
Los alimentos negros dirigirán sus propiedades preferentemente hacia el Riñón; los blancos, hacia el Pulmón; los amarillos, hacia el Bazo/Estómago; los verdes, hacia el Hígado; y los rojos, hacia el Corazón.
De todo lo anterior podemos deducir que cada alimento mostrará un especial tropismo hacia algún órgano interno en concreto con una acción específica que puede ayudarnos a regularizar cualquier desarmonía que presente el individuo. Trás un correcto diagnóstico, podremos definir las recomendaciones dietéticas más adecuadas a las características de dicha desarmonía.
A continuación relacionamos algunos ejemplos orientativos de estas agrupaciones alimenticias:
SALADO
FRÍO |
FRESCO |
NEUTRO |
TIBIO |
CALIENTE |
| Cangrejo, alga marina... | Cerdo... | Ostra, pescado blanco... | Gamba... | Jamón, almeja... |
AMARGO
FRÍO |
FRESCO |
NEUTRO |
TIBIO |
CALIENTE |
| Apio, achicoria... | Alcachofa... | Centeno... | Alcaparra... | Café, espárrago... |
DULCE
FRÍO |
FRESCO |
NEUTRO |
TIBIO |
CALIENTE |
| Sandía, melón, plátano... | Trigo, soja verde, acelga, lechuga, calabacín, espinaca, pera, manzana, melocotón, lácteos, conejo... | Maíz, arroz, cacahuete, almendra, sésamo, lenteja, soja amarilla, patata, zanahoria, coliflor, guisante, huevo... | Avena, nuez, castaña, coco, cereza, ternera, pollo... | Trigo sarraceno, cordero... |
ÁCIDO
FRÍO |
FRESCO |
NEUTRO |
TIBIO |
CALIENTE |
| Pomelo, limón... | Mora, fresa, naranja... | Ciruela, uva... | Grosella, cereza... | Trucha... |
PICANTE
FRÍO |
FRESCO |
NEUTRO |
TIBIO |
CALIENTE |
| Gérmen de trigo... | Menta, rábano, apio... | Daikon, azafrán... | Hinojo, cebolla, puerro... | Ajo, pimienta, jengibre... |
El sistema nutricional chino, no sólo es un sistema curativo en sí mismo, sino también un sistema preventivo ante las posibles enfermedades adaptándose con gran flexibilidad a todas las necesidades individuales de cada persona. La clave está en asegurarnos de que nuestra dieta incluya equilibradamente alimentos de todos estos grupos de forma regular, y que se base en la cualidad y calidad de la comida, y no en la cantidad.
Contrariamente a esto, el mundo occidental es un claro ejemplo de una población sobrealimentada y, a su vez, desnutrida. Bombardeada constantemente por las grandes empresas productoras de "alimentos" con modas y tendencias que sólo contemplan sus propios beneficios e intereses, los occidentales sucumbimos irreflexivamente pagando el alto precio que supone la pérdida de nuestra propia salud al adoptar un tipo de dieta basada en el consumismo desmesurado y con unos contenidos tan perjudiciales.
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Entre las muchas alteraciones que se presentan diariamente ante nuestra consulta, una de las más frecuentes es el sobrepeso. Para la Medicina Tradicional China, el sobrepeso es el resultado del progresivo debilitamiento del sistema digestivo por una dieta desequilibrada, que no pudiendo desempeñar sus funciones de transformación, distribución y eliminación de los alimentos de forma óptima, da como resultado una acumulación patógena que se refleja en el exceso de grasa corporal, entre otros signos y síntomas.
Uno de los errores más habituales en nuestra sociedad occidental, es creer que la recuperación del peso ideal pasa por el ayuno. Nada más lejos de la verdad. Aunque el ayuno puntual pueda tener su posible justificación en algunos casos muy concretos, una dieta escasa mantenida durante cierto tiempo sólo debilitará aún más nuestro sistema digestivo, llevándonos a un círculo vicioso altamente perjudicial y que, finalmente, tendrá unos efectos contraproducentes.
Cuando nos hallamos ante un sobrepeso, podemos recurrir a algún tratamiento terapéutico que nos facilite la recuperación de nuestro peso ideal, pero éste siempre debe basarse en alcanzar un estado suficientemente saludable para garantizar que sea nuestro propio cuerpo el que mantenga de forma duradera ese anhelado equilibrio. Ninguna de las "dietas de rápidos resultados", a veces complementadas con fármacos o "cócteles milagrosos", tienen como prioridad preservar o mejorar nuestra salud, resultando de ello, quizá sí, una pérdida de peso espectacular, pero a costa de un importante deterioro fisiológico que tarde o temprano nos pasará factura, y que habitualmente, además, sólo supone el mantenimiento del peso obtenido de una forma temporal y transitoria con el consiguiente "efecto rebote".
Acupuntura y una dieta adecuada son la combinación perfecta para alcanzar estos objetivos sin que nuestra salud se vea comprometida y garantizar así unos resultados permanentes.
La Acupuntura aportará, entre otras cosas y según el caso, la optimización del metabolismo basal, la regulación del sistema digestivo en sus diversas funciones y la reducción de la ansiedad bulímica, elementos imprescindibles para garantizar el total y completo éxito del tratamiento.
La dieta terapéutica temporal será el paso intermedio entre la reducción de peso y la adquisición de unos hábitos nutricionales sanos y definitivos.
Tras los años de experiencia clínica en nuestra consulta, hemos comprobado que una de las dietas con mejores resultados para alcanzar el peso ideal durante el tratamiento con Acupuntura, es la denominada "Dieta Disociada". En nuestro centro la hemos adaptado a la filosofía de la dietética tradicional china, donde el equilibrio y la armonía, o sea la salud, está por encima del cualquier otra prioridad.
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